Soneto XLIII
Elizabeth Barrett Browning
¿Cómo te quiero? Déjame contar los modos.
Te quiero con la profundidad y amplitud y altura
que mi alma puede alcanzar cuando se siente oculta
de los límites del Ser y de la Gracia ideal.
Te quiero al nivel de la más serena
necesidad de cada día, a la luz del sol y de las velas.
Te quiero libremente, como los hombres se esfuerzan por los derechos,
te quiero lisamente, como aquellos que huyen de los elogios.
Te quiero con la pasión que solía poner
en mis viejas penas, y con la fe de mi niñez.
Te quiero con el amor que creí perder
con mis santos perdidos. ¡Te quiero con el aliento,
sonrisas y lágrimas de toda mi vida! – y, si Dios quiere,
Mensaje Personal
Françoise Hardy / Michel Berger
Soneto CXXXIV
Francesco Petrarca
Amor Inquieto
Goethe
¡A través de la lluvia, de la nieve,
A través de la tempestad voy!
Entre las cuevas centelleantes,
Sobre las brumosas olas voy,
¡Siempre adelante, siempre!
La paz, el descanso, han volado.
Rápido entre la tristeza
Deseo ser masacrado,
Que toda la simpleza
Sostenida en la vida
Sea la adicción de un anhelo,
Donde el corazón siente por el corazón,
Pareciendo que ambos arden,
Pareciendo que ambos sienten.
¿Cómo voy a volar?
¡Vanos fueron todos los enfrentamientos!
Brillante corona de la vida,
Turbulenta dicha,
¡Amor, tú eres esto!
¡Oh, Desdichadas estrellas! Vuestro destino lamento.
Vosotras que han iluminado el mar y el marinero,
Radiantes destellos que adornan los cielos;
Dioses y hombres os han despreciado:
No las aman, jamás han aprendido a amar.
Incesante e interminable danza os mueve
En el espacioso cielo, donde vuestro encanto se despliega.
Qué lejos habéis viajado, penetrantes gemas del abismo.
Demorado en mi amor, en el único amor en mí;
Confieso que yo también, en la medianoche, os he olvidado.
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